APARECEN LOS NIÑOS 

Quince años atrás, mientras servíamos con mi familia como misioneros en la Selva Amazónica entre Colombia y Brasil, donde Dios nos permitió alcanzar con el Evangelio a varias familias de las tribus Desana y Guanana del Vaupés a través de las cuales Dios despertó nuestros corazones de manera muy especial hacia la niñez,  iniciamos el proyecto de levantar una escuela para los niños de aquella comunidad cristiana, ese proyecto lo llamamos PUERTO DE ESPERANZA. Hoy dia existe alli esa escuela después de muchos años y es un testimonio vivo del poder transformador del evangelio sobre los pueblos de aquellos lugares lejanos y olvidados del mundo.

LA BOLIVIA DE LOS NIÑOS TRISTES

En el año de 1993 Dios nos movió a Bolivia para realizar obra misionera y de avance, en los primeros dos años que dedicamos como misioneros en Tarija, vimos venir decenas  de almas a los pies de Cristo, de entre todos aquellos convertidos, los niños fueron quienes causaron más impacto en nuestros corazones. Cada historia de aquellas tiernas criaturas nos desgarraban el alma y nos iban cargando lentamente de un deseo de hacer algo por los niños.

LOS NIÑOS NO... DIOS POR FAVOR

Extrañamente Dios me empezó a acorralar en mi vida pastoral. Con una iglesia en crecimiento y con una membresía cercana a las doscientas personas en solo tres años de fundada la iglesia yo estaba feliz y agradecido con Dios. Predicaba por televisión en dos horarios cada dia, tenía programas radiales en varias emisoras y además lideraba la obra de donde era miembro, en toda Bolivia, de veras que estaba casi que satisfecho... Casi porque cada domingo había un problema grave y delicado con los niños, era algo de no acabar. Mi esposa se había dado por vencida y había optado por marginarse totalmente de los niños, «perdóneme amor pero no puedo» me dijo un domingo después de una ED,« no quiero tomar parte con los niños, estos niños bolivianos son muy difíciles...» y entonces me fuí a llorar. « Me siento en jaque, Señor, y mire por quien, siento que mi pastorado corre peligro sino resuelvo este asunto con esta gente pequeña» me quejé, en lugar de orar.

Empecé a ver a nuestros niños como un grave problema, no como una gran bendición, por aquellos días ya varios padres estaban fastidiados conmigo por que yo no ponía solución. Decidí entonces que oraría seriamente por mis pequeños creyentes, semana tras semana ejercimos entonces intercesión por ellos, empecé a enfocar mis sermones hacia esa realidad, cargué a la iglesia con la responsabidad de nuestros niños y finalmente Dios nos escuchó. Tomé un grupo de líderes y los envié a capacitarse y a entrenarse en el trabajo con la niñez y asi se inició una nueva visión en el pastoreo infantil.

LA VERDAD DE TODO: DIOS QUERIA YO NO.

La verdad de todo era que Dios me hablaba de muchas  maneras para que me involucrara con la niñez desamparada, pero yo me resistía. La razón era que estaba muy conforme con lo que era y hacía y tenía un gran temor de hacer algo para lo cual nunca me preparé. No quería a mis casi 40 años de edad meterme en proyectos que se me hacían difíciles y de alto riesgo, prefería hacer lo que ya sabía hacer. Continuamente obviaba el asunto y me distraía en mis tareas de rutina, hasta que Dios me estremeció.

QUIERO SABER  SI LO HACES O NO...

Hallándome de paso por Colombia una tarde decidí asistir a un culto a una iglesia donde nadie me conocía, pues era dificil ir a una de nuestras congregaciones sin pasar desapercibido y sin que me hicieran predicar, asi que yo era allí un simple miembro que tenía sed de Dios. Ocupé el único asiento que estaba vacío en la última fila, adoré a Dios al lado de cientos de hermanos que llenaban aquel santuario hasta que el pastor tomó su parte y empezó a hablar de la visión de Dios dada a su vida y entonces ocurrió que ya no pude oír más al pastor porque Dios descendió en aquel momento y empezó a tratar conmigo de manera irresistible, me habló de los niños nuevamente, de las nuevas encomiendas para mi vida y de lo que él deseaba hacer a través de nuestro sencillo ministerio « Quiero saber si lo harás, o no » y bajo un quebrantamiento agónico en mi alma, me arrepentí de haber resistido a su voz tanto tiempo, « lo haré Señor, lo haré, heme aquí envíame a mí...»  desde mi corazón le respondí.

DIOS PREPARA UN EJERCITO

A mi regreso a Bolivia inauguré el proyecto y conformé  un equipo que trabajaría conmigo en la visión por los niños, un año después nos hallábamos estancados y en realidad que no había señas de nada. Fui a orar otra vez delante de Dios y Dios me ordenó ponerme frente al proyecto y lo hice, pocos días después recibimos milagrosamente en donación los terrenos donde contruímos en la actualidad las instalaciones y la  sede de MIRANDO. Un hermano Taiwanés vino hace treinta años atrás a vivir y a trabajar en Bolivia... Dios lo bendijo y lo prosperó maravillosamente, hasta convertirse en uno de los empresarios más exitosos de Santa Cruz y de Bolivia... Dios permitió de una manera extraña y particular del Espíritu, que nos conociéramos, él había orado hacía 25 años y le había pedido al Señor, que le dejara hacer algo por los niños y niñas de la calle... cuando él conoció la visión de Dios dada a nuestras vidas... fue impulsado por el Señor a donar los terrenos para el proyecto MIRANDO, donándonos tres héctareas. Posteriormente Dios unió a esta visión a los hermanos Samuel y Ruthie Montalvo junto a su iglesia en Newark; los cuales fueron de un gran apoyo a esta hermosa causa.

Así nació felizmente lo que hoy conocemos como Ministerio de Restauración y Apoyo Al Niño Desamparado por sus siglas MIRANDO, ministerio cristiano que nació en Bolivia y estamos desarrollando inicialmente para Bolivia, con el apoyo y la asociación de nuestras comunidades cristianas en Santa Cruz, Bolivia, la mayoría miembros de la Asociación Misionera de Iglesias Pentecostales (T)